¿Qué debo saber antes de tener un loro?
La ilusión de tener un loro nos puede desbordar, son muy llamativos y lindos, pero antes de tener un loro en casa ten muy presente lo siguiente:
1. Rompen cosas:
En la naturaleza están constantemente destrozando todos los elementos de su entorno, ramas, troncos, semillas…Por lo que debes estar preparado para comprar muchos juguetes y reponerlos a medida que los vayan rompiendo.
Lo mejor es adaptar su zona con elementos naturales como ramas, troncos, un arbolito cerca de su jaula acorde al tamaño de ellos, para que pueda desplazarse a otra zona que no sea su jaula y pueda ver las cosas desde otros ángulos. De esta manera, evitarás que se suba en muebles o estanterías, ya que habrás limitado su zona en un espacio concreto.
Ofrecerle una jaula grande, necesita mucho espacio, no solo para descansar, sino para enriquecerla con juguetes naturales y destrozables. Conseguirás que se mantenga entretenido y los gritos se reduzcan por los enriquecimientos que le has colocado.
Protege las ventanas con mallas para evitar que tu loro pueda escaparse por ellas. Yo utilizo mallas de gato y son bastante estéticas. Recuerda que es un medio de contención, evita dejar a tu loro cerca de ellas para evitar que las rompa, ya que suelen ser de cuerda y un alambre muy fino.
2. ¡Gritan mucho!
¿Cómo crees que los loros se comunican en la selva? Los loros son aves sociales y muy expresivas. En su hábitat natural, los gritos cumplen una función vital: les permiten comunicarse con su bandada, avisar de los peligros, llamar a sus compañeros cuando se separan o simplemente interactuar entre ellos a lo largo del día.
Cuando un loro vive en casa, esos mismos instintos permanecen. Por eso, los gritos no son un “defecto” ni un problema de carácter, sino una conducta completamente normal y natural en estas aves. Es su manera de expresarse y de sentirse seguros dentro de su entorno.
Ahora bien, aunque no se puede eliminar por completo, sí se puede moderar y controlar, a través de una rutina, enriquecimiento ambiental, entrenamiento positivo y cubrir sus necesidades sociales, el loro aprende a gritar menos y a usar otras formas de comunicación.
Es importante entender que nunca se logrará un silencio absoluto: un loro siempre tendrá momentos de vocalización. Lo fundamental es aceptar que forma parte de su naturaleza y, al mismo tiempo, trabajar para que esos gritos no se conviertan en un problema de convivencia.
3. Se comunican con el pico:
El pico es una de las principales herramientas de comunicación de los loros. No solo lo usan para alimentarse o jugar, también lo emplean para expresar emociones y marcar límites.
Cuando un loro muerde fuerte hasta llegar a hacerte daño, no lo hace “porque sí”, sino porque ha llegado a su último recurso para hacerse entender. Antes de eso, seguramente ya te había dado otras señales más sutiles: sacudir la cabeza, erizar las plumas, alejarse o mostrar incomodidad.
Por eso, es fundamental aprender a leer sus gestos y respetar sus decisiones. Un loro que acaba de llegar a tu vida no quiere ser tocado ni forzado a interactuar de inmediato. Para ellos, lo más valioso es la confianza.
Si cubres tres pilares básicos —cuidarlo, alimentarlo correctamente y respetar sus tiempos— poco a poco notarás que tu loro empieza a acercarse a ti de manera voluntaria. Primero te observará, luego buscará tu atención y, con paciencia, llegará a interactuar y a demostrarte cariño.
La paciencia y el respeto son la base de toda relación con un loro. Si le das seguridad y espacio, él mismo será quien decida abrir la puerta a la confianza y el afecto.
4.Gastos veterinarios
Hoy en día, tener una mascota es un lujo. Los loros son animales que pueden enfermar en cualquier momento o sufrir un accidente y necesitar atención veterinaria. Las consultas, pruebas y tratamientos son costosos, pero muy necesarios para diagnosticar la enfermedad de tu lorito, por eso debes hacer las pruebas que te recomiende el veterinario.
- Una revisión puede rondar entre 40 € y 80 €.
- Pruebas específicas, como análisis de sangre o radiografías, pueden elevar el coste a más de 100 €.
- Y si surge una enfermedad o accidente (fracturas, intoxicaciones, problemas respiratorios…), los gastos pueden multiplicarse fácilmente, llegando a los 700€.
La mejor forma de evitar imprevistos tan altos es la prevención: una buena alimentación, un entorno seguro y revisiones periódicas ayudan a reducir riesgos.
Un aspecto clave para reducir gastos veterinarios inesperados es la prevención. Si supervisas a tu loro a diario, lo pesas con frecuencia para llevar un control aproximado de su peso, observas el estado de sus heces, su apetito y su nivel de actividad, podrás detectar cambios antes de que el problema sea grave. Esto te permitirá acudir al veterinario a tiempo, cuando la situación aún es tratable y menos costosa, evitando complicaciones que suelen generar facturas mucho más elevadas.
Si quieres que te ayude a estar preparado y conseguir no solo conocimientos con gran valor sino tener un gran vínculo con tu lorito, puedes agendar una Consultoría privada, donde a través de una videollamada trataremos tu caso. También tienes las membresías que te permitirán entrenar a tu loro de una manera prolongada y con mi ayuda en todo momento.


